EL YACIMIENTO
El yacimiento arqueológico denominado Cerro de La Encantada, también conocido por el topónimo de Los Castillejos, se encuentra situado en el término municipal de Granátula de Calatrava, a unos tres kilómetros al norte de esta villa, en la Provincia de Ciudad Real, y se puede acceder hasta él tomando un camino rural que arranca, bien señalizado, en el desvío existente en el P.K. 6.300, de la carretera comarcal 413, carretera que une las localidades de Almagro y Calzada de Calatrava.

Geológicamente hablando, el terreno en que se asienta el yacimiento corresponde al Siluriano y casi todo él está formado por cuarcitas, rotas en varios lugares por surgencias de materiales de origen volcánico, que desde el Terciario, e incluso en el Cuaternario, conforman en las proximidades del Cerro una serie de conos y coladas volcánicas de enorme interés desde el punto de vista geológico, algunas de las cuales se explotan en la actualidad como canteras de áridos.

En las zonas bajas de las laderas del Cerro del Rayo, nombre con el que también suele aparecer en la cartografía, se detectan grandes acumulaciones de derrubios cuaternarios, formados fundamentalmente por cuarcitas, y aluviones de la misma edad, que sirven de límite entre las manchas de los terrenos pontienses y el siluriano, conformando una línea fronteriza perceptible a más de un kilómetro y medio de distancia, y antes de llegar al pueblo de Granátula donde el terreno pasa a ser plenamente miocénico.

El cerro en que se encuentra el yacimiento, se yergue, en una posición estratégica inigualable, dominando el valle del Jabalón y los pasos naturales (con un amplio control visual de ese valle y de las vias pecuarias que utilizaron los antiguos pobladores de La Encantada para la trashumancia de sus ganados), hacia la Andalucia Occidental, por La Alcudia y Los Pedroches, a la Andalucia Oriental a través de Santa Cruz de Mudela, Almuradiel y Despeñaperros, y, por último, hacia Levante por Valdepeñas, el valle alto del Jabalón y la Sierra de Alcaraz.

LA CUEVA DE LA ENCANTADA
En las inmediaciones del Yacimiento hay una cueva en la que se urden viejas leyendas relacionadas con la noche de San Juan, noche en que, se dice, aparece una gran "bicha" o culebra, que se convierte en una mujer joven y muy hermosa, según unas versiones, o, según otras, en una vieja dama que con un peine de oro alisa el cabello a las jóvenes púberes. En realidad la cueva es en realidad un "aljibe" natural, en el que los antiguos moradores del Cerro practicaron una "rampa" que desciende hacia el fondo de la cavidad para poder extraer con facilidad el agua de lluvia recogida en su interior.

LA ARQUITECTURA
Los restos arquitectónicos excavados hasta hoy corresponden a tres grandes grupos de construcciones: potentes edificaciones de carácter defensivo (murallas con puertas, "jorfes" y bastiones-torreones), viviendas y estructuras de almacenamiento o "silos".
LAS MURALLAS
La Encantada posee diferentes y fuertes sistemas de fortificación que se disponen escalonadamente según las exigencias topográficas y, sobre todo, allí donde la naturaleza no le defiende con sus altos riscos y escarpes, alcanzando los restos descubiertos, en algunos lugares, hasta más de cinco metros de altura.

Esas murallas tienen en diferentes lugares puertas que permiten el acceso a la Acrópolis, pero, curiosamente, todas las puertas aparecen "selladas", como si a partir de un momento determinado de la vida del Yacimiento, sus ocupantes dedicaron su lugar de habitación a tros menesteres, por ejemplo a Necrópolis.

LUGARES DE HABITACION
Los restos de las viviendas descubiertas son, unas veces, simples cabañas de planta irregular apoyadas en la roca, y, otras, casas, circulares las más y rectangulares las menos, con zócalos de mampostería, alzados de tapial y pavimentos de tierra batida, en unos casos, y, en otros, de suelos cuidadosamente enlucidos. Se localizan bien sobre aterrazamientos artificiales, sostenidos por "jorfes" entre los paramentos de las murallas, o bien delante y apoyadas en esas murallas directamente.

LOS SILOS
En el Cerro de La Encantada se han detectado una serie de construcciones unas veces de planta circular, otras cuadrada e incluso algunas elipsoidales, en cuyo interior aparecen pequeñas "repisas o poyetes", presentan suelos bien pavimentados con enlucidos cuidadosos (algunos en varias lechadas)o "empedrados" con mampostería de mediano tamaño y regularmente planos. En su interior han aparecido restos de grandes recipientes cerámicos, huesos humanos anatómicamente desconectados, enterramientos depositados directamente sobre el pavimento y resguardados por algunas piedras, o sepulturas bien construidas con mampostería cuidada.

Estas construcciones pueden aparecer unas veces exentas, otras adosadas a los paramentos defensivos de las murallas, e incluso, en otras ocasiones, agrupadas en series de más de una decena, unidas entre sí tangencialmente formando un entramado que se escalona sobre la topografía natural.
SEPULTURAS
Las más de sesenta sepulturas aparecidas hasta la fecha son formalmente muy variadas: las hay entre las grietas de los escarpes rocosos, en fosas simples o en fosas revestidas de lajas o de mamposteria; hay sepulturas infantiles y de adultos en pithoi, etc..., y contienen los restos de una e incluso dos personas en posición fetal. Algunas guardaban en su interior "ajuares" y varias de ellas se asocian directamente a edificios funerarios de carácter ritual.

LOS EDIFICIOS FUNERARIOS
Los edificios rituales (de uno de los cuales se presenta una maqueta)aparecen siempre vinculados a sepulturas y se caracterizan por tener unos "bancos", corridos a lo largo de sus paredes y pavimentos bien enlucidos en los que se depositan objetos de la vida cotidiana, tales como punzones, pesas de telar, recipientes de cerámica, cucharas de hueso, adornos, etc... Hoy no se puede dudar de que los paralelos más directos de estos edificios hay que buscarlos en el Mediterráneo Oriental.

LOS MATERIALES
En lo que a los materiales arqueologicos se refiere, la cer mica es el m s abundante (cuencos, pithoi, ollas y vasos de perfil en "S", copas, vasos troncocónicos, carenados y de paredes verticales).
Junto a los recipientes han aparecido igualmente útiles de cerámica (cucharas, "vasos coladores", pesas de telar, etc...), de piedra (hachas y mazas pulimentadas, machacadores, piedras de moler activas y pasivas, dientes de hoz, etc...), de hueso (cucharas, punzones, espátulas y puntas de flecha, etc...) y de metal (punzones, leznas, escoplos, cuchillos y puñales de remaches, puntas de flecha, etc...); se han encontrado también brazaletes y otros adornos de plata, colgantes de concha y pizarra, cuentas de collar de piedra y de hueso, botones de hueso y de marfil con perforaci¢n en "V", e incluso "rodajas" de marfil.

La industria de transformación de minerales está fundamentalmente representada por restos de pequeños hornos, fragmentos de crisoles, toberas y moldes de fundición, además de machacadores de mineral.
"EL ALTAR DE CUERNOS" DEL COMPLEJO 7
Sobre el pavimento de uno de los edificios funerarios excavados, el llamado Complejo 7, y que corresponde a una construcción claramente asociada a una tumba intencionadamente superpuesta a otra más antigua, aparecieron los restos casi completos de un altar "de cuernos" de respetable tamaño, que ha sido brutalmente destrozado por desaprensivos.

Este extraño y raro testimonio (aunque no el único en la Península Ibérica, como lo confirma el existente en El Oficio. Almería) ha hecho pensar a sus excavadores que en La Encantada se tuvieron que practicar una serie de ritos y ceremonias, que conllevaron los depósitos de ofrendas, relacionados con las creencias de quienes lo habitaron sobre los misterios de la muerte y la vida de ultratumba de sus difuntos.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Las excavaciones realizadas hasta el momento por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (aunque en tan solo una parte de la superficie total del Yacimiento), han permitido exponer a la luz una serie de restos urbanísticos, funerarios, arquitectónicos y un conjunto de materiales arqueológicos tales, que ponen en evidencia que La Encantada fue en sus primeros tiempos una ciudad de "vivos", es decir una Acrópolis, y que luego, cerrando todas sus puertas, se convirtió en una ciudad dedicada al último reposo de los muertos, es decir, se convirtió en Necrópolis, en el más estricto significado de esa palabra.

El Cerro de La Encantada se presenta como una pieza clave para el conocimiento de la Protohistoria, no solo de la Región Manchega en la que se encuentra situada, sino de toda la Península Ibérica; el yacimiento representa, y con fuerte personalidad, uno de los más claros exponentes de la importancia que tuvo la Submeseta Sur, y más concretamente la region manchega, durante el Bronce Medio, demostrando también y de forma evidente que sus habitantes mantuvieron fuertes contactos con gentes e ideas procedentes del Mediterráneo Oriental, gentes cuya presencia en el centro de la Península se explicaría por el gran atractivo que debió suponer para ellos tanto las posibilidades agrícolas y ganaderas de la región, cuanto la posibilidad de la explotación de su riqueza en minerales a lo largo de casi todo el II Milenio a. de C. (entre los años 1940-1300 a. C.)

OTROS LUGARES DE INTERÉS EN GRANATULA:
Casa natal de "El Espartero"
Casa de la Inquisición.
Palacio de Torremejía.
Iglesia de Santa Ana
EN LOS ALREDEDORES DE GRANATULA:
Yacimiento Ibero-Romano de Oreto
Ruinas Romano-Visigodas de Zuqueca
Reserva de fauna "Embalse del Jabalón"
Volcanes del "Cerro Gordo" y "Columba"
Fumarola de "La Sima"
Texto y Fotos: José Lorenzo Sánchez Meseguer
5 de Enero de 2005
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